El Museo del Disco en el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas

El Museo del Disco en el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas

Este año, la versión número 61 de la Feria de Cali no escatimó
esfuerzos para traer hasta las instalaciones del Encuentro de
Melómanos y Coleccionistas lo mejor de lo de lo mejor y brindarles a
los asistentes, de manera gratuita, artistas de talla internacional,
acetatos de colección, ‘panelas’ difíciles de conseguir y un Museo en
el que están exhibidos 30 de los 120 elementos que componen la
colección sonora única en el mundo, que fue traída desde Filandia
(Quindío).

El sueño del médico caleño, Antonio José Manrique Zuluaga, de hacer un
verdadero museo musical empezó hace 15 años, cuando en uno de sus
viajes a Miami entró a conocer un ‘Museo de la música’. “Uy, esto es
lo que he querido hacer en Colombia” pensó en voz alta. Y se apresuró
a entrar. Cuál no sería su desilusión al encontrarse que el dichoso
‘Museo’ era tan solo una tienda de ventas de CD.

“Esa decepción me sirvió para animarme a hacer lo que yo soñaba y como
lo soñaba. Empecé a recorrer el mundo buscando todo aquello que
tuviera que ver con el invento de Thomas Alba Edison en 1877 y fue así
como adquirí equipos en los que se reproduce la voz humana para
acoplarlos con un recorrido histórico de 140 años que le ha servido al
hombre para el disfrute y para aprender ciencia, arte y literatura”,
explicó Manrique Zuluaga.

En su periplo por Estados Unidos, París Estambul, Moscú, Praga y
muchos lugares más, ha logrado obtener una Victrola Credensa 1922,
fonógrafos de los años 1925, 1927 y 1928, gramófonos, rockolas,
pianolas, tocadiscos (tornamesas), radiolas, discos de 16, 33, 45 y 78
revoluciones por minuto, agujas de zafiro y diamante, un disco con
caracteres en braille, que gira a 8 revoluciones para facilitar la
labor a los invidentes y una grabadora del año 1940 que en vez de
cinta magnetofónica funciona con un alambre.

Como su colección no hay otra. Allí se encuentra hasta un aparato que
integra batería, bombo, platillos y mucho más para simular una
orquesta. Su fiel escudero, John Edgar González, al igual que sus
hijas, hijos y esposa le colaboran en el Museo y sirven de guías a los
visitantes valiéndose de un léxico fluido y un conocimiento tan
profundo de cada uno de los 120 elementos que conforman el Museo, que
todo el que les escucha se va emocionado y boquiabierto.

Aunque en el ‘Museo del Disco y la Música’ todo es asombroso,
deslumbra que todos -absolutamente todos los aparatos- funcionan como
si se hubieran fabricado hoy. “Échele cinco al piano” … y suena la
melodía en la rockola. Si no le suena, viene un técnico de Bogotá que
destraba los brazos y el disco de 45 RPM se dispara con: “Tú me
mandaste a decir en un pañuelito blanco, cómo quieres que te quiera tú
en el pueblo y yo en el campo”, acompañada de una carcajada del ‘Loco’
Gustavo Quintero.

Todas esas maravillas las puede apreciar, sin pagar un solo peso, en
las Canchas Panamericanas de Cali, en las carpas en las que se
desarrolla el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas, hasta el 30 de
diciembre en horario de 3:00 de la tarde a 9:00 de la noche. Si no
alcanza a verlas en la Feria de Cali, queda la opción de viajar al eje
cafetero para llegar hasta la población de Filandia y apreciarla a
partir de mediados de febrero de 2019, fecha en que se inaugurará
oficialmente la sede del único Museo que suena y truena.

Prensa Alcaldía de Cali

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